lunes, 23 de junio de 2008

La universidad pública del siglo XXI y el Pacto de Veracruz


Artículo semanal del Rector



Lunes 23 de Junio de 2008

La universidad pública del siglo XXI y el Pacto de Veracruz

Raúl Arias Lovillo
La Universidad Veracruzana (UV) fue sede y protagonista de un acto histórico: la firma del Pacto de Veracruz entre 60 sindicatos universitarios y 18 instituciones de educación superior, para defender, apoyar y consolidar a la universidad pública.
Comprobamos que la unidad y la voluntad de nuestros pueblos ha sido una fuerza inquebrantable capaz de acometer y lograr grandes hazañas. El pasado viernes lo confirmamos plenamente.
Asistimos a un hecho histórico ejemplar y de enorme significación para la vida universitaria y educativa de México, en el que rectores y representantes de universidades públicas del país, y ante la presencia respetuosa y responsable de autoridades federales y estatales, firmamos un pacto universitario, el Pacto Veracruz, que sienta las bases de una nueva relación laboral, que contribuirá a la superación y mejoramiento de una universidad pública de calidad y comprometida con la sociedad.
Consolidar la universidad públicaHoy, en esta etapa en la que los retos de la sociedad del conocimiento nos obligan a elevar la calidad educativa de nuestras instituciones, para de esa manera formar egresados que respondan con mejores competencias a esta realidad, resulta indispensable que todos los sectores sociales nos empeñemos en apoyar consolidar a la universidad pública.
En la UV estamos trabajando en la parte que nos corresponde. En la parte de la calidad acreditando nuestros programas, y en nuestra relación con los trabajadores académicos, estimulando sus capacidades y fortaleciendo nuestras relaciones institucionales.
Estoy plenamente convencido de que en nuestro entorno social y político, predomina la idea de que este es el camino correcto para un desarrollo sustentable en la entidad: fortalecer nuestra vida académica interna, vinculando nuestros objetivos a los objetivos de política social del Gobierno del Estado, así como a las estrategias de los empresarios y de los sectores sociales, en la perspectiva de un Veracruz más grande y próspero.
Por ello la importancia de que se haya producido en nuestra entidad, cuna histórica del movimiento sindical y del constitucionalismo de México, la firma del pacto universitario. Fuimos protagonistas de una convergencia sin precedente en la que, a pesar de nuestras diferencias naturales, siempre en el respeto y en el reconocimiento a los demás, fue factible que universitarios de origen y responsabilidades distintas y de 28 estados del país, llegáramos a acuerdos. Debo insistir en que cuando se actúa con esa vocación pluralista, con tolerancia y con respeto, los universitarios y los ciudadanos contribuimos al fomento de la cultura de la convivencia y del respeto político que ha de prevalecer en el tratamiento y solución de los asuntos públicos.
Con este criterio dialogante asistimos al encuentro promovido por la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (Contu) y lo cierto es que ganamos todos: los trabajadores académicos y administrativos, las autoridades educativas, pero sobre todo, las universidades públicas. Lo que hicimos fue situar a la universidad pública en su verdadera perspectiva, por encima de intereses sectoriales o de grupos, y proyectarla como la institución en la que todos estamos involucrados y en la que nuestros objetivos se vuelven convergentes.
Universidad y sindicalismo: objetivos comunesLa sociedad y el Estado mexicano asignaron a la universidad pública la responsabilidad de educar, de investigar y de difundir la cultura. La educación superior como uno de los derechos universales básicos y como una responsabilidad del Estado, unifica los criterios educativos, éticos y políticos de quienes creemos que la universidad ha de ser palanca del desarrollo y agente reproductora y generadora del conocimiento para su distribución social, así como el espacio público donde se fomenta la cultura de la tolerancia, la solidaridad y la democracia.
Esta concepción sobre la universidad pública va aparejada con otra idea común e insoslayable y que consiste en que una universidad socialmente comprometida sólo es confiable si garantiza en sus aulas calidad académica y científica, calidad de cada una de sus funciones que se concibe en la perspectiva de un entorno nacional e internacional competitivo, donde los egresados acuden preparados y capacitados para enfrentar los retos del conocimiento, y constituyen elementos para la innovación del conocimiento científico y tecnológico, así como una organización administrativa eficaz y transparente, sostenida en una vida política estable y apegada a la legalidad.
En la reunión que sindicatos y autoridades universitarias, el subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública, Rodolfo Tuirán Gutiérrez, coincidió con nosotros, quien expresó que en la consecución de sus propósitos esenciales, las universidades contribuyen al logro de otros fines de alto valor social, como impulsar la cohesión y la movilidad social.
Como universitarios, sabemos que debemos trabajar unidos para alcanzar los objetivos educacionales, éticos y políticos de la universidad pública. Lo reitero: el sindicalismo universitario y el proyecto académico de las universidades públicas son compatibles, y es posible, bajo el criterio y el respeto a la diferencia, cohesionar el ejercicio pleno de los derechos laborales con el proyecto académico de la calidad de las instituciones educativas. Y este viernes 20 de junio de 2008, sindicatos y universidades lo hemos elevado a nivel de compromiso histórico.

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